NUESTRA HISTORIA En el corazón del Valle del Itata, donde la tradición vitivinícola de Chile hunde sus raíces más profundas, nace Viña Cortez. Nuestra historia no es solo la de una bodega; es el relato de una familia dedicada a interpretar la tierra de Portezuelo para crear producciones limitadas con alma propia.Como una bodega boutique, nos alejamos de lo industrial para abrazar lo artesanal. Creemos que el vino es una expresión viva del territorio, y por eso, cada una de nuestras botellas es un «Vino de Autor»: una pieza única que refleja el clima, el suelo y el respeto por los procesos naturales que solo una herencia familiar transformada puede ofrecer.Nuestra misión es simple pero ambiciosa: ofrecer una experiencia sensorial de clase mundial que honre nuestro pasado y celebre el futuro de los vinos chilenos de alta gama. Bernardo Cortez: El Guardián de la Tradición«Con una vida arraigada en las tierras de Portezuelo, Bernardo es el alma vitivinícola de la viña. Su conocimiento profundo del Valle del Itata y su respeto por los procesos artesanales han permitido rescatar la esencia de nuestras parras. Para Bernardo, cada botella es un tributo a la historia de la zona y un compromiso con la excelencia que solo el trabajo manual y la paciencia pueden otorgar.» Marcia Rondanelli: Visión y Legado «Como motor estratégico y corazón de la bodega, Marcia ha transformado la herencia familiar en una experiencia sensorial de clase mundial. Su enfoque en la innovación y el desarrollo de vinos con identidad propia ha posicionado a Viña Cortez como un referente boutique. Para Marcia, la viña es el puente entre el respeto por las raíces y la sofisticación de un producto diseñado para trascender.»